Nuncio Apostólico Mons Kurian Mathew Vayalunkal visita a los capellanes castrenses

Jueves 22 de Octubre, 2026

El día miércoles contamos con la presencia del Nuncio Apostólico de su santidad Monseñor Kurian Mathew Vayalunkal, quien entrego a los capellanes una reflexión basada en el las líneas pastorales del Santo Padre León XIV.

La vocación sacerdotal en el contexto militar a partir de las orientaciones del Papa León XIV, estructurándose en torno a la labor del clero castrense y tres ejes doctrinales y pastorales fundamentales.

1. La misión del capellán castrense

  • Acompañamiento en el contexto militar: Al vestir el uniforme, los sacerdotes del Obispado Castrense tienen la responsabilidad particular de responder y actuar con prontitud ante situaciones de crisis. Su labor exige una presencia cercana, caracterizada por la delicadeza, la compasión y la misericordia hacia el personal de las fuerzas y sus familias.
  • Siembra pastoral en el territorio: Su ministerio se despliega de manera concreta en los cuarteles militares, hospitales, confesionarios y en la dirección espiritual, escenarios donde la fecundidad pastoral muchas veces no produce frutos visibles inmediatos, sino a largo plazo.
  • Superación del aislamiento y de la gestión burocrática: Se les convoca a no reducir su labor a la de simples gestores o administradores de unidades y parroquias, sino a ser pastores configurados con Cristo que enfrentan desafíos propios del servicio como la soledad, el agotamiento vocacional y las exigencias administrativas.

2. Enseñanzas y palabras del Papa León XIV

El Papa León XIV —quien cumplió 71 años, cursa su segundo año de pontificado y cuenta con experiencia misionera directa en la región— plantea que el ministerio no es una carga que se sostiene por mera fuerza de voluntad, sino una entrega total cimentada en tres pilares:

  • La santidad vivida en comunión (fraternidad frente a la soledad):
    • El Papa advierte formalmente que «la santidad no puede vivirse en aislamiento», advirtiendo que un sacerdote aislado queda expuesto a la desolación espiritual.
    • La relación personal con Dios debe traducirse horizontalmente en una fraternidad sacerdotal activa que sostenga el ministerio frente al agobio pastoral y las cargas del confesionario.
    • Exhorta especialmente al clero más joven a derribar «la armadura de la autosuficiencia» y comunicar sus dificultades, vulnerabilidades y crisis a directores espirituales o sacerdotes de confianza.
  • Anclar la vida en la oración y la sagrada liturgia:
    • Alerta sobre el peligro del activismo contemporáneo, recordando que el valor del sacerdote no se mide por la saturación de compromisos en la agenda ni por tácticas de mercadeo o gestión empresarial.
    • La fecundidad brota exclusivamente del altar y de la reverencia en el culto divino. El Papa enfatiza: «Celebren los sacramentos con dignidad y fe, conscientes de que lo que en ellos se obra es el verdadero poder que edifica la Iglesia».
    • La oración personal, el rezo del breviario, la adoración eucarística y el examen de conciencia son descritos como el «oxígeno del alma sacerdotal», indispensables para evitar la sequedad espiritual.
  • Superación del desaliento y un nuevo modelo pastoral:
    • Frente a la secularización y el cansancio institucional, invita a servir con entusiasmo; la fecundidad sacerdotal se calibra desde la fidelidad a la cruz y no a través de «hojas de cálculo corporativas».
    • Instruye a los pastores a «liderar desde el territorio, no desde el escritorio», exigiendo una presencia cercana a la realidad comunitaria en vez de permanecer atados a la burocracia.
    • Declara obsoleto y espiritualmente tóxico el esquema del pastor autosuficiente o «llanero solitario». Plantea una transición hacia la corresponsabilidad activa con laicos capacitados, permitiendo que estos ejerzan su vocación bautismal y liberando al sacerdote para sus tareas sacramentales esenciales: la proclamación de la Palabra, la reconciliación, la unción de los enfermos y la Eucaristía.

La reflexión sintetiza este llamado mediante la figura bíblica de Nehemías, subrayando que toda acción reconstructora o reconstructiva en la labor ministerial debe nacer previamente del ayuno, el duelo y la oración perseverante.

Después de la presentación, junto a todo el clero y el Obispo Castrense Monseñor Pedro Ossandón Buljevic, participó  en la celebración de la Santa Misa.

Al término de la Eucaristía, se vivió un momento muy significativo cuando el Obispo obsequió al Nuncio Apostólico la medalla que el Obispado Castrense acuñó para conmemorar los 100 años de la Coronación de la Virgen del Carmen.

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