La celebración fue presidida por Mons. Ricardo Morales Galindo, obispo de Copiapó, y concelebrada por el capellán, padre Mauricio Andrade.
En la tarde del miércoles 8 de Julio, la Catedral de Copiapó se llenó para acoger la tradicional Vigilia de Armas, celebración de oración y preparación espiritual para quienes realizarán su Juramento a la Bandera, uno de los momentos más significativos en la vida militar.
La Eucaristía fue presidida por Mons. Ricardo Morales Galindo, obispo de Copiapó, y concelebrada por el capellán militar, padre Mauricio Andrade. Participaron autoridades militares, familiares y la comunidad reunida en la Catedral. Entre los presentes estuvieron el general Claudio Paredes y el comandante del regimiento, Cristian Miranda.
La Vigilia de Armas, profundamente arraigada en la tradición del Ejército de Chile, busca disponer espiritual y moralmente a quienes prestarán juramento, tomando conciencia de la trascendencia de ofrecer la vida por Chile y por los demás, si fuese necesario, a ejemplo de Jesucristo, que entregó su vida por la humanidad.
Durante la Liturgia de la Palabra se proclamó el Evangelio según san Juan, donde Jesús dice a sus discípulos: “No hay amor más grande que dar la vida por sus amigos”. En su homilía, Mons. Morales destacó que el juramento de dar la vida por Chile debe comprenderse desde el amor, el servicio y la entrega generosa, no desde el odio ni la violencia.
El obispo subrayó que dar la vida por Chile no significa buscar la muerte, sino vivir cada día para servir, cuidando la paz, protegiendo la dignidad de las personas, cumpliendo el deber con honestidad y honrando el uniforme con responsabilidad.
Asimismo, recordó que el juramento compromete no solo una palabra pronunciada solemnemente, sino toda la existencia: una promesa realizada ante Dios, la Patria, la Bandera, la propia conciencia y la historia. Por ello, invitó a quienes realizarán este compromiso a vivirlo con fidelidad cotidiana, en la disciplina, la lealtad, el respeto y el servicio al bien común.
La celebración tuvo también un marcado signo mariano, especialmente en el contexto del centenario de la coronación de la Virgen del Carmen como Reina y Madre de Chile. Durante la Vigilia se pidió su intercesión para que quienes jurarán a la Bandera puedan servir siempre con humildad, valentía y espíritu de paz.
Al finalizar, los presentes encomendaron a Dios y a la Virgen del Carmen este significativo momento, pidiendo que el juramento sea no solo una palabra dicha con fuerza, sino una vida entera ofrecida con fidelidad al servicio de Chile.
Fuente: Obispado de Copiapó
Copiapó, 08-07-2026
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